Mucha gente patina en el primer intento de investigar, y no es para menos, a pesar que hay gente que desestima al doctorado diciendo “una tesis nada más”, el asunto no es de lo más fácil que uno puede encarar.
Lo siguiente son conclusiones de las experiencias propias y de amigos en sus primeros pasos en la ciencia, particularmente al iniciar un doctorado.
1. Pensar como científico para pretender ser uno
Repentinamente nos vemos obligados a evolucionar en el modo de ver las cosas cuando casi ni entendemos que tenemos ya una forma de verlas, lo que nos exige a pensar en describirnos como nunca se nos había ocurrido.
Seguramente esa evolución se tratará de muchas cosas más, pero supongo que puede ser útil nombrar las siguientes transformaciones:
1.1. Del pensar linear al pensar flexible
En las carreras de grado se nos exige que atendamos a los requisitos y entendamos procedimientos estandarizados. En este contexto, vamos acostumbrándonos que es cuestión de encontrar una forma de aplicación y leer bien las opiniones de los que saben para poder hacer un trabajo bueno. En definitiva, nos hacemos hábiles en seguir estándares.
Pero la ciencia hace rato que no es así, porque el científico es en el mejor de los casos el que elabora los estándares, y en el usual de los casos, el que reúne los recursos para generar los estándares, y es por eso que esto es todo un desafío.
Autores como Juan Samaja(1999) proponen una visión helicoidal de la generación del conocimiento, y es difícil no ver una línea retorcida cuando uno ve la gráfica de la helicoide. Por ahí puede llegar a ser más fácil entender si se entiende sobre los imprevistos que surgen en un proyecto y el cómo uno debe estar preparado para enfrentarlos. A propósito, creo que mi mejor consejo acá será: “amigate con la disciplina de gestión de proyectos”.
Dentro del tratar de madurar la forma de pensar, nos encontraremos con “Pensamiento Sistémico”, “Pensamiento Complejo”, y otras tantas yerbas que mucho tienen que ver con la forma de abordar la realidad y sus correspondientes modelos (ver punto 14 de Preguntas). Es muy productivo hacer una somera leída a lo que es “Teoría General de Sistemas”, “Teoría Cibernética”, “Teoría del Caos” como para comprender por donde pasan las mentes que hacen ciencia.
No hay que descartarse de entrada a uno mismo como potencial doctor/científico; he visto gente muy inteligente y madura de distintas edades, tardar un par de años en despojarse de ese pensar lineal. Me parece que no es necesaria la ayuda de un profesional en psicología para mirarse a uno mismo y comprender cómo uno hace para abordar la realidad, tal vez sea suficiente con ver, por ejemplo, cómo uno aprende a manejar un aplicativo informático. Este ejemplo me gusta porque podemos matar dos pájaros de un tiro si elegimos un aplicativo para estadística, interpretación de imágenes, análisis de texto o cualquier otro que debamos utilizar después.
1.2. Del saber al comprender que no se sabe
Es increíble cuánto los más lerdos tardamos en entender el “sólo sé que no sé nada” de Sócrates, pero básicamente se trata de eso. Y es por eso que en las formaciones doctorales se hace mucho hincapié en la humildad, que no se trata de una humildad tipo “uy! Pobre de yo”, sino la de reconocer la ignorancia que se tiene.
Es casi obvio que nuestra postura ante el conocimiento no sea humilde. Por una cuestión de “mercado”, en el ejercicio profesional o de oficio debemos mostrarnos seguros de lo que sugerimos y hacemos, al punto de creer que lo que conocemos ya lo sabemos. Por eso el paso es importante, para poder tener resultados serios, no sólo debemos dejar de lado esa postura, sino que es imprescindible determinar qué y cuanto es lo que desconocemos.
En otras palabras debemos dejar de creer que tenemos la verdad por conocer métodos y tener mañas, y empezar a buscar la certeza a partir de fundamentos rigurosos.
2. Enfocar el tema.
Creería que para la mayoría, éste es el gran desafío, es por esto que escribí las “Preguntas para proyecto de tesis doctoral”. Por supuesto que pienso que si contestás las preguntas ya podés considerar que tenés el tema enfocado. Pero el brete está antes, y parece que a cada uno se le presenta de distinta manera, por eso voy a poner una suerte de clasificación con su propuesta respectiva:
2.1 Descubriste repentinamente la ciencia y te entusiasmaste de más
Estoy en esta clase de gente, es patético pero hay tiempo para arrepentirse. El caso es que de pronto queremos entender el mundo completo, confundimos lo que queremos saber con la forma de conocerlo y otras tantas acciones no-inteligentes más.
Un buen director probablemente te siga la corriente con tal que no se te vaya el entusiasmo, y te irá guiando a que madurés por tus propios medios, pero esto puede ser una pérdida de tiempo inimaginable. Es por eso que hay que entender que los grandes avances se hacen de a muy poco, solucionando un pequeño detalle a la vez. Basta ver en los premios Nobel, cuánto avanzaron después de qué otra cosa, como para comprender que supieron “pararse sobre hombros de gigantes”.
En esto me parece que la mejor es manejar la ansiedad, de nuevo una cuestión psicológica, pero particularmente importante. No nos olvidemos que somos personas.
2.2. Te interesa mucho un tema general pero desconocés algún problema particular a abordar
Te diría que estás en una posición aventajada, ya que tenés una noción hacia donde ir. Es cuestión de revisar lo último en publicaciones científicas que hay en el tema, buscar las propuestas que hay para seguir investigando, y en caso que te guste intentar comunicarte con los autores para preguntarles su opinión sobre encarar ese problema específico como asunto de una tesis doctoral.
2.3. Te preocupa un problema específico de la realidad y querés que tu tesis doctoral se enfoque en eso
Hay tesistas que no avanzan porque se estancan en el capricho de querer solucionar un problema específico sin que este sea un problema de conocimiento. Pero no es sólo un tema de actitud, ya que es fácil confundirse cuando uno es principiante. Uno se confunde entre técnicas cualitativas, estudios de caso y otros asuntos más con una práctica profesional de alto nivel.
Pero la tesis no es una práctica profesional prolija ni compleja ni novedosa; directamente no es una práctica profesional, es un avance en el conocimiento global. Y la diferencia radica principalmente en que el resultado puede ser usado en otros ámbitos, es decir que puede generalizarse o transferirse incluyendo la forma de hacerlo.
Alguno dirá “bueno, pero puede servir como antecedente”, pero no es así la cosa. Quien toma el resultado de la tesis debe poder tomar la parte que le importa y dotarse de los fundamentos racionales y empíricos necesarios para poder hacer su propia predicción o su propio avance.
Pienso que lo que tenés que hacer si estás en esta circunstancia, es encontrar el problema de conocimiento que hay en el medio del problema concreto, y a partir de allí revisar su relevancia, utilidad, etc.
2.4. Querés hacer la tesis lo más liviana posible
Humberto Eco (1997) dedica unos párrafos para quienes les gusta lo fácil, es recomendable leerlo. Si estás entre esta gente, lo más probable es que tu tema nunca sea suficientes para los evaluadores. “Sólo un catálogo”, “Caso irrelevante”, “No le sirve a nadie”, estarán entre las frases que te abrumarán durante tus presentaciones.
No está mal plantearse problemas de fácil resolución, ya que siempre se complica la cuestión como para que se extienda más de lo pensado. Lo malo es olvidarse que el esfuerzo del doctorado puede servir para uno mismo, para el área del conocimiento, e incluso (sin temor a exagerar) para la humanidad en general; y que todo eso es más importante que el diploma. Por eso creo que el mejor consejo que puedo dar acá es: buscate un tema de fácil resolución, pero de elevada utilidad.
Tenés muy en claro lo que querés resolver, pero no te podés hacer entender
Esta fue mi segunda etapa en mi particular proceso de madurez. He conocido a otros mejores que yo, que comenzaron de esta forma. Y según un amigo mío “no es bueno que esto te pase”.
Posiblemente tengás que desviarte de problema, lo menos posible, para no correr el riesgo de desmotivarse. Pero antes que esto creo que es prudente intentar comunicar el problema de distintas maneras: esquemas, gráficos, testimonios, preguntas y respuestas, animaciones, lo que sea para que el tema pueda llegar a ser entendido, quizás te sea útil aprender de oratoria y presentación, algo que no viene mal conocer.
3. Amigar requisitos institucionales con abordaje propio
Parece que son demasiadas las veces en que ambas cuestiones se llevan muy mal, he visto muchas rabietas causadas por eso. He visto alumnos, docentes y evaluadores pasar malos ratos por este asunto. De modo que no es un tema menor, porque encaramos un doctorado para estar mejor con nosotros mismos, no para indignarnos.
Más allá de un asunto de actitud, conviene evitar caer en estos conflictos abordando el problema de manera intelectual, cosa que es muy útil para enriquecer nuestra propuesta con otros puntos de vista y darle mayor solidez.
De nuevo tengo que recomendar conocer sobre la gestión de proyectos, preguntarse la validez de cada afirmación que uno tiene en la propuesta, revisar los recursos que se requieren para lograr cada etapa de la investigación y por supuesto, entender la postura ideológica detrás de los requisitos institucionales.
En ocasiones nos pedirán clasificaciones o partes que no tengan ninguna correspondencia con nuestro abordaje, pero hay que intentarlo. El caso típico es que solicitan hipótesis y el tesista tiene un abordaje netamente cualitativo, lo que se resuelve medianamente con ideas anticipadas, creencias populares o conclusiones de trabajos que han rozado la misma línea. Es cierto, queda forzado y se notará, pero al menos cumplirás con los requisitos formales sin alterar la naturaleza de tu propuesta
4. Encontrar la persona correcta para dirigirte
A veces tenemos suerte de encontrar la persona correcta y descubrir en el camino por qué es la correcta. Pero no sucede siempre, y se torna en un desafío muy grande principalmente porque no hay tanta gente dispuesta a dirigirte.
El director o directora, es la persona que procurará hacer que llegues a un destino concreto, ayudándote con correcciones, ideas, contactos e incluso recursos; en algunos casos tiene la obligación de poner la cara por vos, y hasta puede recibir penalizaciones porque a vos te va mal, esto es un arma de doble filo porque obliga a dedicarte tiempo, pero hace que mucha gente capaz se espante y no quiera arriesgarse a dirigir a nadie.
Por todo lo mencionado, conviene tomarse el tiempo necesario para encontrar la persona que:
- Tenga la paciencia necesaria para lidiar con tus problemas de principiante
- Comparta en cierta medida tu forma de ver la realidad. Lo que es lo mismo, discutir los términos de:
- Responsabilidad: Cuestiones de horario, entregas, lugar de trabajo, etc. En este aspecto hay quienes resignan la calidad de lo mostrado, con tal de llegar a tiempo y viceversa.
- Rigurosidad: Puede que el director/a tenga menos pasión por el detalle que vos, pero no al revés
- Previsión: Pensando en tu futuro o sólo en tu tesis
- Entienda mucho el tema que investigarás, o mejor aún si tu tema se desprende de sus investigaciones
- Disponga del tiempo necesario para atenderte en exclusiva, lo que significa un mínimo de 3 horas semanales.
- Esté en actividad de investigación y tenga acceso libre a información vital para tu tema, como puede ser bibliotecas científicas virtuales, bibliotecas reales, laboratorio, etc. Algunas entidades de financiación te solicitan que vos también tengás ese acceso, lo que significa otro compromiso para esta persona.
- Tener un grado evidente de madurez: Ya es mucha la paciencia que hay que tener para manejar los desaciertos de principiante, como para que se sumen chiquilinadas. Por eso es necesario que conozcás tu manejo de emociones y hablés del asunto con esta persona … y cuidado, porque he conocido gente que dirige que nunca alcanzó a manejar sus impulsos, lo que provocó el fracaso de sus dirigidos.
- Tener bastante interés por el tema a investigar: Si lo hacés porque no te queda otra, son pocas las chances de concluir, lo que desmotivará por completo a esta persona.
- Mostrar compromiso: Esto es fácil si la persona en cuestión fue tu docente y te portaste bien al estudiar. De lo contrario, tendrás que recurrir a referencias, currículo y lo que sea necesario para darle las evidencias que tenés esa actitud.
- Evitar relaciones de parentesco con director/a, co-director/a y entre ellos/as
- Residir en la misma ciudad que director/a o co-director/a
Cuando una persona no alcanza con todo, se puede buscar un co-director y/o asesores, de manera de poder cubrir todas las instancias. Esto se hace mucho con cuestiones metodológicas y no ofende a nadie que yo sepa.
Ahora bien, considerando que tal persona en general no gana nada dirigiéndote, conviene también que tengás o formés un perfil que le de alguna seguridad que no te convertirás en un dolor de cabeza. Es por eso, que deberías:
Adicionalmente, se suele recomendar: